
¡Por fin!
¡¡Un disco de rock and roll!!
¡¡Un disco de Ariel Rot!!
Sí, le das al play, y... ¡rock and roll del bueno!
Es lo que tiene Ariel Rot, que lo suyo es el rock y no debe buscar justificaciones con las que andarse por las ramas.
Tras el paréntesis para reflotar y despedir con honores a Tequila, aquí está de vuelta, con un disco que nos hace creer de nuevo en el rock en castellano. Un trabajo cargado de canciones soberbias y contagiosas, con sus momentos densos, sus baladas embriagadoras, sus repuntes frenéticos y livianos. Uno de esos álbumes perfectos que te pasarás el día escuchándolo una y otra vez. Un artefacto del mejor rock and roll con la firma y el sello de Ariel Rot. Maestro de maestros. Sí, es Rot. Puro Rot. Solo Rot.
Y el maestro, para dar forma a este Solo Rot se ha buscado como mano derecha a un viejo amigo, Pete Thomas, el que fuera batería de los Attractions de Costello –y ahora de sus Imposters– y con el que ya colaborara hace una década en los discos Hablando solo (1997) y Cenizas en el aire (1999). Thomas está considerado, por si alguien no lo sabe, como uno de los mejores baterías del mundo. El mejor, según un tipo tan poco dado a regalar cumplidos como Tom Waits.